La importancia de mostrar EMPATÍA a los niños.
La empatía es una manera de conectarse. Les muestra a los niños que sabemos que están experimentando algo, aunque no sepamos con certeza cómo se sienten. La empatía es decir:
“Quiero que sepas que no estás solo, y que deseo entender cómo te sientes”.
Es importante que los niños escuchen ese mensaje. Sentirse comprendidos y apoyados puede fomentar que se sientan motivados, que se conozcan a sí mismos y expresen sus necesidades.
La empatía es una herramienta poderosa para entender cuál es la causa de un comportamiento. Puede ayudar a que nosotros y los niños trabajemos en equipo para enfrentar los desafíos, y a que se conecten en los momentos difíciles.
Sin embargo, la empatía no es lo mismo que la simpatía. Al mostrar simpatía puede que se compadezca del niño y sus expectativas disminuyan.
Ser empático no conlleva a que disminuyan sus expectativas. Podemos validar los sentimientos y experiencias del niño, y seguir teniendo el mismo nivel de expectativas. Cuando se es empático estámos enfatizando que creemos que el niño es fuerte y capaz.
La empatía está constituida por cuatro componentes principales.
1. Considerar
el punto de vista del otro. Dejar a un lado los sentimientos y reacciones
para poder ver la situación a través de los ojos del niño.
2. Preguntarnos: ¿Creemos que el niño se está esforzando?
3. No
emitir juicios. No apresurarse a llegar a conclusiones sobre lo que le
sucede al niño.
4. Preguntarnos: ¿Qué más necesito saber sobre lo que está pasando?
5. Entender los sentimientos del niño. Basarnos en nuestras propias experiencias para entender lo que el niño está sintiendo. Recordemos cuando nos sentimos de la misma manera. (Tener cuidado de no exagerar. Las experiencias de cada uno son únicas).
6. Preguntarnos: ¿Qué más necesito saber sobre lo que el niño está viendo o a que está reaccionando?
7. Comunicar que entendemos. Permitamos que el niño exprese sus sentimientos sin usar frases para “arreglar” la situación como: “Lo que necesitas hacer es…”. En su lugar, utilicemos frases reflexivas como: “Parece como si tú…” o “escuché que tú…”.
Papás, cómo hablar con empatía
Una cosa es entender la importancia de la empatía y otra saber cómo expresarla. Cuando los padres hablan sin empatía, podrían decir cosas como: “Si hubieras estudiado más, habrías obtenido mejores calificaciones!”.
Este tipo de comentarios no reconocen los sentimientos o los obstáculos que pueden estar causando un comportamiento. Y escucharlos no motiva a cambiar.
En cambio, estos comentarios sí muestran empatía: "Sé que esta lección es difícil para ti, pero la verdad es que no pasaste mucho tiempo estudiando. La próxima vez haremos un plan de estudio. Y si necesitas ayuda, lo hablaremos ”.
Solo ese pequeño cambio de actitud puede hacer una gran diferencia en lo que los niños escuchan y sienten, y en su disposición a seguir intentando hacer cosas que le resultan difíciles.
Responder con empatía requiere práctica.
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